Desde mi tierra a tu cielo

by lourdeschamorrocesar

Nueve años ya vividos,
y la orfandad de mis hermanos
me enseñó a ser madre.
Mi brazos inexpertos y frágiles
no eran sus brazos,
mi regazo, no era su regazo,
ni mi perfume exhalaba su aroma.

Hoy mamá, yo te celebro
desde mi tierra a tu cielo.
Quiero evocar las memorias,
despojada de mis miedos.

¿Qué recuerdo de ti, Madre?

Sí, la tersura de tus manos,
el olor exquisito de tu abrazo
en aquella mi noche febril
que como ave desvalida yo temblaba.
El arrullo de tus brazos,
El roce de tu pecho
en mi cabello ondulado,
la frazada protectora
y aquel dulce beso
que en mi frente plasmaste.

Tu falda llena de flores,
a los caprichos del viento.
Una visita al Santísimo
en la dicha de aquella tarde
que escogiste mi compañía.
Y luego marcando el paso
con tus livianas sandalias,
caminamos por el parque;
un saludo a tu amigo Cristo,
el sabor de una leche malteada.

Recuerdo tu vientre lleno de vida
tres veces más,
después de haberme dado la mía.

De los rayos de la Virgen Milagrosa,
recuerdo sus destellos
guardados entre tus sedas,
esperando celebrar su día
y yo, cuando abría la gaveta, escondida,
sentía que había descubierto
un pedazo de algún cielo.

Recuerdo el chinelazo
que me tiraste aquella tarde,
porque alguna travesura
habría logrado hacer
y al escapar del castigo,
como una gacela,
tu chinela alcanzó
suavemente mi espalda.
¡En qué deliciosa caricia
he convertido ese lance!

Tu vientre ya delgado
visualizo,
cuando ya entre tus brazos,
dormían tomando turno
mis hermanos.

Saltan mis recuerdos
al compás de los nacimientos
y encuentro la estampa
que grabó en mí,
tu última imagen:

La procesión fúnebre
contigo de princesa,
bella, serena, sonriente, dormida,
con las mejores galas vestida,
para decirme adiós.

Mamá, por eso y más,
a mi manera, hoy te celebro
desde mi tierra a tu cielo.

Lourdes Chamorro César.
30 de mayo de 2010